Censores púbicos
>> lunes, 29 de septiembre de 2008
Cartel en el Hospital de La Princesa. Censores púbicos para evitar los escarceos extramedicales en el hospital.
Cartel en el Hospital de La Princesa. Censores púbicos para evitar los escarceos extramedicales en el hospital.
(Del ár. hisp. al‘arabíyya, y este del ár. clás. ‘arabiyyah).
2. f. coloq. Lengua o escritura ininteligible.
3. f. coloq. Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo.
4. f. coloq. p. us. Manera de hablar atropelladamente y pronunciando mal las palabras.
Árbol soy, amor mío. Mis raíces
Árbol soy, amor mío. Mis raíces
bajo tu sangre crecen.
Soy todas esas venas que en tu carne
luchan y se retuercen.
Soy la raigambre toda de tu pueblo.
Sus calles. Y sus frutos. Y sus viernes.
Heme aquí, sacudido, vigilando,
lleno de ramas verdes,
protegiendo tu alma con mis hojas,
defendiendo tus besos con mis dientes,
sembrando este amor mío como un ojo
debajo de tu vida y de tu muerte.
Amanezco cantando y anochezco
todo lleno de heridas. Pero siempre,
en todo y sobre todo, soy un árbol
que te hunde raíces mientras duermes.
Y cuando sueño te derramo adentro
una baranda de arbolitos verdes.
JORGE DEBRAVO
Sin duda..., la mejor.
Si tuviera que casarme y además pudiera elegir, sin duda lo haría con ella.
Para que disfrutéis un ratito, señoras y señores, con todos ustedes, Dios.
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En Toulousse. Siento atracción no sólo por los órganos, sino por cómo suenan dentro de las iglesias. Ese sonido que lo invade todo. Los juegos de luces de las vidrieras, ese olor a húmedo y añejo....Ese sentirse pequeño ante tanta magnitud...
Ése es el nombre con el que se conoce a la Thomisus onustus, una araña que se mimetiza con el entorno. Mucho mejor ampliada.
Popocatépetl era un guerrero quien enamorado de la doncella Iztaccíhuatl desafió a los dioses.
Cuentan que la doncella era una princesa, la cuál por ser la más hermosa sería sacrificada a los dioses para las buenas cosechas, sin embargo el guerrero la amaba y no podía permitir que la sacrificaran, así que para evitarlo debia huir con ella, pero cuando escapaban los guardias los descubrieron, y una flecha hirió a la princesa, su amado la tomo en brazos y continuó corriendo, una vez lejos, a salvo, la recostó sobre el campo, jurándole que la cuidaría por siempre, que esperaría hasta que ella despertará de su sueño, para poder continuar viviendo su amor. Pero ha pasado tanto tiempo que los campos y la nieve los han cubierto.
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